miércoles, 22 de enero de 2014

Un momento de tranquilidad

Hacía a penas un par de días de mi llegada al colegio,  sin duda era un lugar espectacular con muchos rincones que visitar, tal vez incluso pudiera encontrar uno donde poder disfrutar de vez en cuando de unos minutitos de absoluta tranquilidad, donde la única voz que escuchase fuese la mía refunfuñando cualquier idiotez. Sin duda alguna, no tardaría mucho en conocer gente o en hacer alguna que otra amistad, otra cosa no, pero siempre había tenido un extraño don para hacer amistades. No debías reunir muchas cualidades para que te considerara como tal, mas bien todo lo contrario, debías reunir demasiadas para que no me arrimara a ti, y en este mundo, tan solo una persona la cual no quiero ni recordar, había conseguido eso.

Paseaba tranquilamente por cada piso buscando ese lugar que esperaba encontrar, la verdad, casi todos parecían abarrotados de gente y no es que no me gustase, pero por ahora prefería la tranquilidad para poder concentrarme en mi pensamientos, ademas sabia de sobra que si empezaba a tener muchos amigos, acabaría por no prestar atención a mis estudios, aunque mi facilidad para sacarlos adelante era obvia, pero este año quería centrarme y no hacer ninguna estupidez, al menos por ahora.

Después de caminar durante largo tiempo, por fin encontré el sitio apropiado, tan solo una persona había visto salir de aquel lugar y no tenia mucha pinta de pasar por allí habitualmente. Entre en aquel lugar sin mas, paseando la mirada por toda la sala queriendo encontrar a alguien por allí, aun que en verdad no pretendía encontrarme con nadie, y de ser así, retomaría mis pasos para acabar de nuevo en la sala común delante de la chimenea encendida. Por suerte para mi, nadie mas excepto yo, rondaba por ese lugar. Suspire aliviada y me acerque al borde de piedra para poder sentarme, apoye mi espalda en una de las columnas y me quede mirando hacia el horizonte sin mas, en silencio. Cerré los ojos y tome una bocanada grande de aire, sonreí mientras negaba con la cabeza y volví abrir los ojos. - aaah la paz de la soledad, si, este sera mi sitio. Dije sonriendo como una idiota.

No hay comentarios:

Publicar un comentario