¿Recuerdas que sentiste al verme aparecer, al tenerme frente a ti?
Recuerdo ese día como si fuera ayer. Baje las escaleras con la respiración entre cortada, con el corazón a mil por hora, mis manos temblaban levemente al igual que mi voz. Me paré ante la puerta de salida y tome una enorme bocanada de aire tratando de tranquilizarme, o sea, no podía ser tan difícil, tan solo tenía que salir del portal para encontrarme contigo darte dos besos como cada día e ir a dar una vuelta contigo antes de poder reunir el valor necesario para poder hacer lo que ya tanto tiempo llevaba queriendo hacer, besar tus labios, pero todo aquello se desvaneció de mi cabeza al verte frente a mi, al parecer no era tan difícil como pensaba, lo era mas aún.
Mi nerviosismo aumentaba por momentos, tanto que en pleno invierno mis manos comenzaron a empaparse en sudor y asignado el impedimento de que tu gran amiga no hacía mas que ponerme aun mas nerviosa... Esto no iba a ser tarea fácil para nada y eso no me gustaba nada.
Nos dirigimos a la plaza de España donde nos sentamos en el mismo sitio donde tantas veces nos habíamos sentado. Primeramente me senté un poco alejada de ti, pues mi nerviosismo en ese momento no me permitía acercarme mucho a ti o acabaría por pifiar lo todo, así que lo tomé con calma y esperé a relajarme un poco y tomar el control total de la situación, pero de nuevo y no por última vez tu gran amiga volvió a meter la pata tratando de forzar algo que no debería ser forzado, así que lo único que se me ocurrió para estar mas cerca de ti y no pudieras ver mis carrillos sonrojados que cada vez tomaban un color mas rojo, fue sentarme delante de ti y apoyarme cogiendo tus manos con las que jugueteaba.
El tiempo pasaba lento, los minutos se me hacían eternos, no sabía de que hablar, no sabía que hacer, hasta que por fin tu amiga se fue dejándome a solas contigo, ahora nada podía salir mal, tan solo debía girarme para quedar frente a ti y sin mas hacer lo que tanto me estaba quemando y deseaba hacer, así que tan solo tuve que buscar una excusa para poder acercarme mas a ti y tras hacer un poco el tonto para calmar un poco la situación mis labios buscaron los tuyos ansiosos. La respuesta fue inmediata y al separarme de ti un poco para mirarte, tus labios buscaron los míos sin darme tiempo a decir nada....
La tarde paso entre beso y beso entre abrazo y abrazo, mirada a mirada, el reloj que antes se encontraba encasillado en un solo numero corrió a toda velocidad llegando la hora en la que debías volver a casa, maldecía las horas, minutos y segundos, no podía ser, era demasiado pronto para que te fueras y mas contando que hasta el próximo fin de semana no volvería a verte, pero así era, debías volver. Te acompañe a casa y tras una larga despedida subiste a casa.
Esa noche la pase en vela rememorando cada momento de la tarde, recordando cada cosa que había sucedido, pensando que tal vez si mi valentía me lo hubiera permitido y hubiera arriesgado antes, las horas que pasamos la una al lado de la otra sin decir nada coherente podría haberlas pasado abrazada a ti sin parar de besarte, pero bueno, no fui todo lo valiente que podía haber sido, pero mi felicidad era máxima, pues al fin había conseguido algo que llevaba buscando demasiado tiempo.
Pequeña, aquel día, me hiciste la persona mas feliz del planeta, me sentía invencible, sentía que sujetaba el mundo con las manos, que todo era posible ahora que estabas a mi lado y sobre todo que mi suerte por fin me había sonreído. Desde ese día, todos y cada uno de los días que han pasado, he pensado lo mismo, he sentido lo mismo. A pesar de todo lo que haya sucedido entre las dos, cosas que no recordaré porque para ambas son dolorosas, a pesar de todo eso, mis sentimientos hacia ti no han cambiado en ningún momento, jamas he dudado de que te quería, jamas he pensado que no me quisieras y jamas pensaré eso. Tu y solo tu eres capaz de hacer que el día mas oscuro brille con la mayor intensidad, tu y solo tu eres la culpable de mi sonrisa permanente, de mi felicidad. Haría mil y una locura si fuera necesario para tenerte a mi lado, me da igual que, como y donde.
Lo único que se con certeza y nunca cambiaré de opinión al respecto, es que te quiero en vida hasta el fin de mis días, que quiero levantarme cada día y lo primero que vea sea tu figura tranquila y segura tumbada a mi lado durmiendo plácidamente, sentir cada mañana al despertar que soy la chica mas afortunada del planeta por tenerte cada amanecer entre mis brazos y poder despertarte recorriendo despacito tu cuello con un reguero de suaves besos. Poder cada noche antes de caer rendidas al sueño darte un ultimo beso que cada mañana retomaré. Poder estar en tus noches de desvelo, de intranquilidad, de bajón emocional, para decirte con seguridad entre caricias que todo saldrá bien.
Todo esto hoy es un sueño, especulaciones, meras ilusiones que cada noche me acompañan antes de perecer al invencible sueño que cada noche acaba por ganarme la batalla, pero confío en que el día de mañana, todos y cada uno de ellos sean una realidad.
Te amo mi vida. 04-01-2013
Pdta: sempiterno, no lo olvides jamas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario