Aquella sonrisa me estaba empezando a gustar demasiado, era adorable y
me hizo ver que estaba totalmente complacida porque hubiera aceptado que
pusiera el nombre a nuestro pequeño secretito, un pequeño secreto que
al menos, para mi, significaba el principio de algo tan mágico que todo
lo demás se quedaba pequeño a su lado. Hacía apenas un momento que
aquella chica misteriosa apareció por casualidad allí y ya me sentía a
su lado como si hiciera años que compartía estos pequeños pero a la vez
tan grandes momentos. Es extraño como una persona que aparece de la
nada, te da la esperanza de que todo va a ir bien, que todo tiene
solución y permaneciendo a su lado, era la sensación que me recorría el
cuerpo y la mente. - Me encanta, esto sera algo
mas que un pequeño secreto, si alguna vez me necesitas, o simplemente te
apetece verme, solo tienes que decir su nombre y estaré a tu entera
disposición. Da igual lo que este haciendo, o lo que tenga pensado
hacer, ¿de acuerdo? ¿te parece bien? no tengas miedo de pedirme lo que
necesitas, si lo tengo te lo daré y si no lo tengo lo buscaré.
Alicia me dejo ver en su rostro una nueva sonrisa tan limpia, que pude
saber perfectamente que aquel secreto no era solo algo mas para mi, si
no que para ella, quizá significara mas incluso de lo que yo pudiera
llegar a imaginar y eso simplemente me encantaba, al menos había sido
capaz de hacer feliz a alguien después de tanto sufrimiento sin algún
motivo aparente.
Aquel gesto hacia ella hizo que su nerviosismo
aumentase por momentos, mirarme la ponía muy nerviosa y si ya le sumamos
el contacto directo... estaba al borde de un infarto aquella pobre
chica, parecía que no estaba acostumbrada a que absolutamente nadie
hubiera tenido algún gesto cariñoso con ella y eso me entristecía, pues
una chica como ella merecía que al menos una vez al día, alguien le
recordase lo especial que era. Alicia deja de
infravalorarte, eres especial, al menos para mi, lo que el resto del
universo pueda pensar, simplemente me es indiferente. Si, el egoísmo y
el sufrimiento es algo que los encanta, ver como una persona acaba por
ser el azmereir, el bufón de la corte de algún idiota para ellos es una
victoria, da igual como tu te sientas, o como puedas llegar a sentirte,
para ellos simplemente seras un juguete y lo dejaran ver cada día con
cualquier cosa, y suerte tienes si por un día te dejan tranquila, su
disfrute eres tu da igual lo demás. No soy especial Alicia... dije
dejándola ver por mi gesto de negación que algo me preocupaba. Sus ojos
seguían clavados en los míos, mi mano aun en su mentón y mis ganas de
besar sus labios aumentando por segundos que pasaban. Yo...
he sido como ellos, toda mi vida... no por gusto, si no por necesidad,
mi mundo es completamente diferente al tuyo, no se permiten débiles. Lo
siento, dije quitando mi mano de su mentón, - comprenderé si ahora quieres marcharte.
Aquella
chica era capaz de hacerme olvidar la realidad, de olvidarme de que el
tiempo no se paraba para nadie haciendo que olvidase por completo que el
mundo se basaba en mentiras, en tu bien estar a costa de que los demás
sufrieran, dejaba que viera que aun había bondad, que aun se podía
confiar en el ser humano o al menos en algunos, y ella era una de ellos.
Me parecía mentira, no podía creer que estuviera dejando ver a alguien
completamente desconocido para mi, que no era todo lo que mi apariencia
deja ver, que era algo mas que eso. La sonrisa de Alicia desapareció en
décimas de segundo sin poder hacer absolutamente nada por evitarlo, no
debía haber preguntado acerca de su familia, pues para ella eran un
recuerdo doloroso o por lo menos sus palabras me dieron a entender eso. -
Alicia... lo siento, no debí ser tan curiosa, lo
lamento. Todo el mundo tiene derecho a tener amigos y tú mucho mas que
toda esa pande de borregos. Dejame dudar que puedas hacer daño a alguien
Alicia, no eres como ellos, o como yo, tu eres diferente y lo sabes
tanto como yo o cualquier persona que tuviera la oportunidad de
conocerte aun que solo fuera un poco. No comprendía porque Alicia
se infravaloraba tanto, sin duda debió tener una infancia demasiado
dura para cualquier niño, si ya de por si crecer sin el amor de unos
padres era algo que no podía imaginar, estar en un orfanato debió ser
fatal para ella y mas siendo tan tímida. Levanto nuevamente la cabeza
para mirarme a los ojos, de lo cual se arrepintió al instante, pues sus
ojos estaban inundados en lagrimas que corrían rápidamente por su
mejilla. Aquella imagen me partió el corazón y no estaba dispuesta a
dejar que siguiera llorando, nadie en este mundo merece que derrames una
sola lagrima y si lo mereciera, no te haría llorar. La mire con ambas
cejas levantadas antes de pasar mis manos por sus mejillas secando las
lagrimas que caían sin parar. Seré lo que tu
quieras que sea Alicia, pero solo pediré una cosa, no sigas derramando
lagrimas, estas mucho mas guapa con esa bonita sonrisa en tus labios,
así que te pediré un favor, sonríe como hace un momento me sonreíste,
dejando ver que eres completamente feliz y que nada excepto este momento
importa o si es necesario me pondré de rodillas para pedírtelo- dije esbozando una sonrisa traviesa.-vamos, haremos algo, si dejas de llorar te enseñaré algo que espero que te guste
No hay comentarios:
Publicar un comentario