miércoles, 22 de enero de 2014

un momento de tranquilidad (ao 6)

Aquella sonrisa me estaba empezando a gustar demasiado, era adorable y me hizo ver que estaba totalmente complacida porque hubiera aceptado que pusiera el nombre a nuestro pequeño secretito, un pequeño secreto que al menos, para mi, significaba el principio de algo tan mágico que todo lo demás se quedaba pequeño a su lado. Hacía apenas un momento que aquella chica misteriosa apareció por casualidad allí y ya me sentía a su lado como si hiciera años que compartía estos pequeños pero a la vez tan grandes momentos. Es extraño como una persona que aparece de la nada, te da la esperanza de que todo va a ir bien, que todo tiene solución y permaneciendo a su lado, era la sensación que me recorría el cuerpo y la mente. - Me encanta, esto sera algo mas que un pequeño secreto, si alguna vez me necesitas, o simplemente te apetece verme, solo tienes que decir su nombre y estaré a tu entera disposición. Da igual lo que este haciendo, o lo que tenga pensado hacer, ¿de acuerdo? ¿te parece bien? no tengas miedo de pedirme lo que necesitas, si lo tengo te lo daré y si no lo tengo lo buscaré. Alicia me dejo ver en su rostro una nueva sonrisa tan limpia, que pude saber perfectamente que aquel secreto no era solo algo mas para mi, si no que para ella, quizá significara mas incluso de lo que yo pudiera llegar a imaginar y eso simplemente me encantaba, al menos había sido capaz de hacer feliz a alguien después de tanto sufrimiento sin algún motivo aparente.

Aquel gesto hacia ella hizo que su nerviosismo aumentase por momentos, mirarme la ponía muy nerviosa y si ya le sumamos el contacto directo... estaba al borde de un infarto aquella pobre chica, parecía que no estaba acostumbrada a que absolutamente nadie hubiera tenido algún gesto cariñoso con ella y eso me entristecía, pues una chica como ella merecía que al menos una vez al día, alguien le recordase lo especial que era. Alicia deja de infravalorarte, eres especial, al menos para mi, lo que el resto del universo pueda pensar, simplemente me es indiferente. Si, el egoísmo y el sufrimiento es algo que los encanta, ver como una persona acaba por ser el azmereir, el bufón de la corte de algún idiota para ellos es una victoria, da igual como tu te sientas, o como puedas llegar a sentirte, para ellos simplemente seras un juguete y lo dejaran ver cada día con cualquier cosa, y suerte tienes si por un día te dejan tranquila, su disfrute eres tu da igual lo demás. No soy especial Alicia... dije dejándola ver por mi gesto de negación que algo me preocupaba. Sus ojos seguían clavados en los míos, mi mano aun en su mentón y mis ganas de besar sus labios aumentando por segundos que pasaban. Yo... he sido como ellos, toda mi vida... no por gusto, si no por necesidad, mi mundo es completamente diferente al tuyo, no se permiten débiles. Lo siento, dije quitando mi mano de su mentón, - comprenderé si ahora quieres marcharte.

Aquella chica era capaz de hacerme olvidar la realidad, de olvidarme de que el tiempo no se paraba para nadie haciendo que olvidase por completo que el mundo se basaba en mentiras, en tu bien estar a costa de que los demás sufrieran, dejaba que viera que aun había bondad, que aun se podía confiar en el ser humano o al menos en algunos, y ella era una de ellos. Me parecía mentira, no podía creer que estuviera dejando ver a alguien completamente desconocido para mi, que no era todo lo que mi apariencia deja ver, que era algo mas que eso. La sonrisa de Alicia desapareció en décimas de segundo sin poder hacer absolutamente nada por evitarlo, no debía haber preguntado acerca de su familia, pues para ella eran un recuerdo doloroso o por lo menos sus palabras me dieron a entender eso. - Alicia... lo siento, no debí ser tan curiosa, lo lamento. Todo el mundo tiene derecho a tener amigos y tú mucho mas que toda esa pande de borregos. Dejame dudar que puedas hacer daño a alguien Alicia, no eres como ellos, o como yo, tu eres diferente y lo sabes tanto como yo o cualquier persona que tuviera la oportunidad de conocerte aun que solo fuera un poco. No comprendía porque Alicia se infravaloraba tanto, sin duda debió tener una infancia demasiado dura para cualquier niño, si ya de por si crecer sin el amor de unos padres era algo que no podía imaginar, estar en un orfanato debió ser fatal para ella y mas siendo tan tímida. Levanto nuevamente la cabeza para mirarme a los ojos, de lo cual se arrepintió al instante, pues sus ojos estaban inundados en lagrimas que corrían rápidamente por su mejilla. Aquella imagen me partió el corazón y no estaba dispuesta a dejar que siguiera llorando, nadie en este mundo merece que derrames una sola lagrima y si lo mereciera, no te haría llorar. La mire con ambas cejas levantadas antes de pasar mis manos por sus mejillas secando las lagrimas que caían sin parar. Seré lo que tu quieras que sea Alicia, pero solo pediré una cosa, no sigas derramando lagrimas, estas mucho mas guapa con esa bonita sonrisa en tus labios, así que te pediré un favor, sonríe como hace un momento me sonreíste, dejando ver que eres completamente feliz y que nada excepto este momento importa o si es necesario me pondré de rodillas para pedírtelo- dije esbozando una sonrisa traviesa.-vamos, haremos algo, si dejas de llorar te enseñaré algo que espero que te guste

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