¿sabes? el tiempo pasa, la gente cambia, lo que un día fue
una brasa, hoy termina convierte en ceniza... aun sin esperarlo, aun diciéndote
a ti misma que no... todo lo que un día te hacia feliz, todo lo que un día te
hacia tener el mundo en las manos , se desvanece sin más, se va, sin poder hacer nada, dejando una huella imborrable, quedándote mirando
como el niño que deja escapar su globo y lo sigue con la mirada hasta que la vista no le alcanza mas... y con esas
lagrimas tan inocentes en los ojos, solloza por haberlo perdido.
eso mismo, tal cual, nos pasa a nosotros cada vez que se nos
escapa de las manos lo que más queremos, sollozamos por ello como niños, da
igual cuan fuerte seas o creas ser, siempre hay algo, algo o alguien, que al
recordarlo, te hace ahogarte en un mar de lagrimas y sollozar cual niño.
bien sea una persona, o un simple recuerdo... es inevitable,
es algo tan natural como el respirar, es algo que no podemos controlar, algo
que jamás entenderemos, pero que ahí esta y no lo podemos cambiar, cuando algo
duele, cuando algo logra tocar tu corazón y traspasar la barrera de tu sentimiento
más profundos, llegando a tocar tu
propio alma... es inevitable romper a llorar.
y es en ese momento cuando en todo lo que creías, por todo
lo que un día habías luchado, todo lo que un día te llenaba de alegría y te
hacia sacar la más dulce y tierna de las sonrisas... cuando todo eso se
desmorona, cuando todo desaparece sin más, cuando cada lagrima derramada duele
tanto que no sabrías explicarlo... ahí, y solamente ahí es cuando
verdaderamente sabes a quien merece la pena tener a tu lado
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