miércoles, 13 de marzo de 2013

edad oscura: introducción


Yazco silencioso ante ti, sin poder mediar una sola palabra...  mi dolor aumenta cada segundo que pasa, mi corazón se para, lo sé, lo noto, noto como cada parte de mi cuerpo se muere... y tu... tu... solo miras y sonríes.. esto.. ¿Qué es? ¿Por qué yo? yo solamente era un maestrucho de tres al cuarto de 23 años con una vida penosa. No tengo novia, no tengo amigos, mis padres habían desaparecido y lo único que me quedaba de familia, mis hermanos pequeños, me odiaban, pues me culpaban de la desaparición de mis padres. Y por si fuera poco he de decir que mi única aficiono en la vida era ir de burdel en burdel. Te acercas y como si de un papel se tratara, agarras mi mentón y con tan solo dos dedos me levantas poniéndome frente a frente...

-Estúpido  crío, lástima que seas tan importante  para el señor... da gracias por ello, pues si no, ibas a ser la mejor cena  desde hace siglos... 

Se acerca mas a mi, me huele una vez mas.

-Mmm definitivamente... ibas a ser la mejor cena en varios siglos.

Tras esta escena, me lanza contra la pared, caigo al suelo de rodillas con un gemido de dolor tan intenso como inmenso. Mis piernas no responden, no puedo levantarme, me desplomo boca abajo sin poder mover ni una sola parte de mi cuerpo. Únicamente puedo mirar a mi alrededor,  aunque, no haya mucho que ver pues solo estamos ese ser y yo en un callejón mugriento en el cual no vivirían ni las ratas. Con un esfuerzo sobrehumano que me desgarro completamente conseguí articular palabra.

-¿Qué quieres de mi?

Echó a reír y se acercó de nuevo a mi, pero esta vez no me levanto, esta vez se poso sobre mi espalda, me agarro del pelo y tiro de mi cabeza hacia atrás, ase acerco a 
mi oído y tras jugar con su nariz en mi cuello dijo sin mas:

-Para mí no eres más que...

Pero antes de que acabara la frase alguien lo empujo mandándolo varios metros mas allá de mi posición actual...

-Deja al muchacho Fred, no quiero manchar mis manos con alguien tan repugnante como tú.
-Lamentaras ese empujón viejo estúpido, este es mi territorio, aquí no pintas nada.

Cuando me quise dar cuenta, un hombre de pelo canoso, tenia levantado por el cuello al tal Fred.

-Estúpido insensato, no des comienzo a un enfrentamiento el cual sabes que no puedes ganar. Lárgate de aquí ya has hecho tu trabajo, el resto es cosa mía
-Y una mie...

El hombre canoso le da un bofetón a Fred.

-No me repliques y desaparece de mi vista antes de que me cabree.
-Recordaras este día Alfred, me ocupare personalmente de ello.
-Guarda tus amenazas para los bastardos como tu o lo lamentaras sucio gusano.
-¡¡No tienes autoridad aquí, esto me lo encomendaron a mi!!
-Baja la voz energúmeno, cambio de planes, no se fían lo suficiente de ti y ahora lárgate de una vez antes de que me arrepienta de no haberte matado.

El hombre de pelo canoso, Alfred lo llamo Fred, se acerco a mí, cogió mi brazo y me arrastro hasta una especie de furgón que tenia frente al callejón, solo pude ver a 2 hombres vestidos de negro, después de eso, solo recuerdo sentir una punzada en la nuca.

Abrí los ojos, todo estaba confuso, no sabía que pasaba, desperté sudando, miré a mi alrededor esperando encontrar a aquel hombre, mire con miedo a todos lados y aunque tardé un momento, me percate de que estaba en mi casa, en mi habitación, en mi cama... ¿habría sido solo un sueño? pero parecía tan real... sin mas demora me levante de la cama y me dirigí al baño para darme una buena ducha.

No hay comentarios:

Publicar un comentario